Type what you are searching for:

Por qué una buena crema cuesta más de 6 euros

por-que-buena-crema-cuesta

Por qué una buena crema cuesta más de 6 euros

Una crema resulta eficaz cuando los ingredientes que contiene se consiguen combinar para cumplir determinada función, ya sea hidratar, tratar signos del envejecimiento o controlar el acné. Entonces ¿es lo mismo comprar una crema de 30 euros que una de 6 euros?

Cualquier crema puede ser buena en la medida que cumpla su función. Pero una cosa es que funcione, y otra que también te aporte otras propiedades, o los años de investigación que la han hecho realidad.

La principal diferencia entre una crema de calidad y una marca blanca es todo el esfuerzo y el trabajo que encierra cada tarro.

El trabajo de profesionales, el testeo de fórmulas, las pruebas de alergia, la comprobación de resultados, el empaquetado del producto… Todo un proceso de creación subestimado al valorar una buena crema.

Es curioso que nos preguntemos si merece la pena comprar una crema un poco cara, cuando en otras industrias ni se plantea dicha pregunta.

Tomemos por ejemplo la compra de un smartphone. ¿Cuántas personas en el mundo aceptan el gasto de pagar por un último modelo cuando aún tienen una versión anterior que todavía les sirve?

A quién no le gusta tener el último iPhone, con alguna aplicación nueva, la cámara un poco mejor y quizá algún accesorio novedoso. En cambio, comprar una crema de más de 10 euros parece un gesto ridículo habiendo cremas de marca blanca, más baratas, que “funcionan”.

Lo que pagas por una crema

En este mismo momento, en algún lugar del mundo, diferentes laboratorios están realizando investigaciones punteras para seguir avanzando en tratamientos cosmeceúticos.

Antes de que llegue a tus manos, una crema surge como fruto de años de inversión en I+D (Investigación y Desarrollo). En primer lugar, investigan nuevos activos que sean aún más efectivos, al tiempo que trabajan sobre todo tipo de moléculas en busca de las mejores propiedades.

Acto seguido, el producto debe ser sometido a diferentes estudios clínicos para garantizar que es inofensivo para la salud. Finalmente, los laboratorios deben realizar aún más pruebas para medir los resultados.

No olvides a los profesionales expertos en diferentes ámbitos que permiten que todo ese proceso evolucione.

¿El objetivo? Superar las fórmulas ya establecidas para conseguir que el consumidor tenga productos mejorados.

Fórmulas de belleza

Todo este trabajo da lugar a un tratamiento con las últimas innovaciones científicas en el cuidado de la piel. En otras palabras, da lugar a una fórmula patentada.

Las patentes son la forma que tienen las firmas de proteger la investigación y la tecnología que dan lugar a sus nuevos tratamientos. Por tanto, en el momento en que esta patente caduca, el producto se abarata.

Por este motivo, en un supermercado puedes encontrar cremas “que funcionan”. Son productos creados a partir de fórmulas con patentes caducadas, lo que implica que no tienen detrás toda la investigación de los productos de firma y por tanto no tienen innovación. En resumen: son útiles, pero desfasados.

Una crema de fórmula patentada te garantiza que ha superado todo tipo de estudios, y que su fórmula está a la vanguardia de la ciencia. Además de asegurarte la calidad de sus ingredientes y su concentración.

En el caso de cremas de gama baja, sus activos son básicos y de acción limitada: están compuestas mayoritariamente de agua y emulgentes.

Cada persona elige qué tipo de producto quiere para el cuidado de su piel. Puedes elegir una crema barata que hidrate tu piel, o invertir en un tratamiento de vanguardia destinado no sólo a mantener una apariencia externa, si no a mejorarla y rejuvenecerla.

Y tú, ¿qué elegirías?

No existen comentarios
Deja tu comentario